La primera vez que recibí el diagnostico de cáncer de seno, etapa tres (avanzado), a la edad de 38 años, miles de preguntas cruzaron por mi mente. Pensé que se trataba de un error. La duda y la incredulidad me invadieron. Conocí el verdadero significado de la palabra miedo. Lloré. Lloré mucho por varios días hasta que acepté que era yo la que tenia la enfermedad, y yo la que debía de decidir si me convertía en una victima de la misma o en una GUERRERA en contra de ella. Opté por luchar. Aunque me asustaba terriblemente la palabra cáncer, no me podía dar por vencida. En ese momento mis hijos eran muy pequeños (Tommy de 7, e Isabella de 6) y dependían totalmente de mi: física, emocional y económicamente.
Todavía hace diez años existía una tendencia muy fuerte dentro de nuestra sociedad Hispana a relacionar la palabra cáncer con muerte. Si bien era cierto que anteriormente el índice de mortalidad a causa del cáncer era muy elevado, cada día contamos con más y mejores tratamientos que nos ayudan a salvar vidas.
Aunque mi lucha contra el cáncer comenzó en ese momento, no ha sido una lucha ni fácil ni sencilla. Me encontraba sin seguro médico viviendo en un país que si bien ofrece grandes oportunidades, tiene en mi opinión, un sistema de salud muy deficiente para quienes no contamos con seguro ni tenemos millones de dólares disponibles para pagar por nuestras enfermedades. Fue entonces cuando decidí transformar la adversidad en oportunidad de crecimiento. Me di cuenta que así como yo, había miles de mujeres atravesando por el mismo proceso y muchas de ellas en situaciones mucho mas devastadoras que la mía. En ese momento mis prioridades cambiaron y decidí encontrar el "para que" de mi enfermedad. Así fue como surgió mi primer libro "Una Etapa Difícil, mi lucha contra el cáncer" y mi documental del mismo nombre. Quería dejar un legado de lucha y valentía tanto para mis hijos como para quienes recorrieran mi mismo camino.
En ese entonces me di cuenta de lo importante que es aprender a buscar ayuda y preparación para la lucha. "Un soldado que va bien preparado a la guerra tiene mayores probabilidades de salir con vida que uno que va desprotegido". Ya lo dijo el Presidente Nixon, "la lucha contra el cáncer es una guerra". Para poder vencerla es muy importante el conservar una actitud positiva ante la vida. Se ha comprobado que el poder de la mente y la fe que cada uno de nosotros podamos tener en nosotros mismos y en el Ser Superior, puede ayudarnos enormemente en el restablecimiento de nuestra salud. El como me ayudo a mi lo cuento detalladamente en mi libro Con Fe, como transformar tu vida y empezar de nuevo.
Aunque tuve que escuchar dos veces mas "tienes cáncer" (pulmón 2004 y útero 2007) en los años subsecuentes, nunca me he dado por vencida. He aprendido a vivir a plenitud cada momento de mi existencia y a no preocuparme por el futuro. Al cáncer lo llamo "la enfermedad bipolar" pues a pesar de ser cruel y traicionera, de crecer dentro de nuestros cuerpos cobardemente y sin avisarnos, es también enfermedad que aflora los sentimientos de amor, compasión y generosidad más maravillosos que pueden existir entre los seres humanos.
A pesar de que hasta ahora aún no hay cura especifica para el cáncer, mientras más temprano lo detectemos mayor posibilidad de salvarnos tenemos.
Se de primera instancia que la lucha que ahora comienzas no es fácil, pero recuerda que en este rincón del universo tienes un grupo de personas que te entienden, que saben por lo que estás pasando y que te apoyamos. Para eso establecí la Fundación que lleva mi nombre. Te invito con mucho gusto a que te unas a ella.
Mucha Luz, Mayte
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